«Dejemos de preguntarnos si una foto es verdad y empecemos a preguntarnos para qué sirve esa mentira.»
Con esta sesión cerramos nuestro ciclo dedicado a la Inteligencia Artificial. Pero en lugar de hablar de software, hoy vamos a elevar el discurso. Vamos a meter la IA en la coctelera de la Postfotografía para entender que estas nuevas herramientas virtuales no son buenas ni malas; dependen exclusivamente del uso humano que les demos.
Para entender dónde estamos, recurrimos al pensamiento de Joan Fontcuberta, concretamente a su ensayo Desbordar el espejo.
El Fin de la Verdad: Tradicionalmente, la fotografía era la notaria de la memoria y de la verdad. Fontcuberta nos advierte que en el entorno digital actual (donde la mentira «se ha sobredimensionado»), la fotografía ha perdido su valor como prueba irrefutable.
La Nueva Memoria: Ya no disparamos para recordar cómo eran las cosas, sino para comunicarnos en el presente. La imagen se ha vuelto líquida.
Para ilustrar esta pérdida de fidelidad, hacemos un ejercicio en directo corrompiendo una imagen digital mediante el movimiento de píxeles (pixel sorting o glitch).
La Metáfora: Al aplicarle un porcentaje de error aleatorio, la foto deja de tener un sentido realista para convertirse en otra cosa. Ese «error» técnico es una metáfora perfecta de cómo funciona la memoria humana: alteramos nuestros propios recuerdos con el paso del tiempo.
Para ver cómo se aplica todo esto al arte visual contemporáneo, analizamos el proyecto de Cristóbal Ascencio, ganador de FotoCanal.
El Trauma: El padre de Cristóbal (que paradójicamente se llamaba Margarita y era jardinero) falleció cuando él tenía 15 años. Su familia le dijo que fue un ataque al corazón, pero a los 30 años Cristóbal descubre una carta y averigua la verdad: su padre se había suicidado. Su padre «murió por segunda vez», y todos los recuerdos familiares que tenía en fotos resultaron ser una mentira glitcheada.
El Uso de la Postfotografía: Cristóbal decide no usar fotografía documental clásica para contar esto. Aplica alteraciones digitales a las fotos familiares, evidenciando que las sonrisas ocultaban una realidad mucho más oscura que nadie quería ver.
La parte final del proyecto de Ascencio es fascinante:
El Mapeo: Acude al último jardín en el que trabajó su padre y, mediante tecnologías de mapeo y realidad virtual (VR), digitaliza las últimas plantas que él plantó.
El Reencuentro: Cristóbal crea un «jardín imaginario y virtual» en 3D. A través de la tecnología y la Postfotografía, construye un espacio inmaterial donde puede visitar a su padre y sanar su duelo. La IA y lo virtual se convierten, paradójicamente, en el refugio de las emociones más reales.
El viaje desde las teorías de Fontcuberta hasta el jardín de Cristóbal Ascencio nos deja una lección vital: no debemos tenerle miedo a la Inteligencia Artificial, al 3D o a la edición destructiva. Lo «postfotográfico» nos enseña que, cuando la realidad nos miente o nos roba los recuerdos, podemos usar los píxeles, el código y los mundos virtuales para construir nuestra propia verdad emocional.
Si tu proyecto necesita ir más allá del documentalismo clásico, tienes que aprender a expandir tu lenguaje. Desde el glitch hasta el collage o el uso de archivos. Entra en el curso y descubre cómo dar forma a lo invisible. 👉 [Ver Curso de Proyecto Fotográfico]
Haz clic en mi nombre, escribe lo que necesitas y te digo algo lo antes posible