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Autorretrato vs. Selfie: Cuando el fotógrafo se convierte en protagonista

«El fotógrafo se esconde detrás de la cámara porque tiene miedo a ser visto.»

La mayoría de vosotros estáis cómodos en la oscuridad, detrás del visor. Pero para ser un buen retratista, primero tienes que saber qué se siente al ser apuntado por una lente. En esta clase rompemos el tabú del Autorretrato, el género más difícil y honesto que existe.

1. Selfie vs. Autorretrato: Ego vs. Alma

Vivimos en la era del selfie, pero eso no es fotografía.

  • El Selfie: Dice «Yo estuve aquí». Es una certificación social, rápida y superficial. Busca la aprobación (likes) y suele usar ángulos favorecedores.

  • El Autorretrato: Dice «¿Quién soy yo?». Es una exploración de la identidad, a menudo dolorosa o incómoda. No busca salir guapo, busca salir real.

2. Tres Caminos para encontrarse (Los Maestros)

No hace falta poner la cámara en un trípode y sonreír. Analizamos tres formas creativas de autorretratarse:

  • La Sombra y el Intruso (Lee Friedlander): Friedlander se insertaba en el paisaje urbano proyectando su sombra sobre la espalda de una mujer o su reflejo en un escaparate. Es una forma de decir «Yo soy parte de este caos». No vemos su cara, pero sentimos su presencia.

  • El Fantasma (Francesca Woodman): Usaba largas exposiciones para aparecer borrosa, fundiéndose con las paredes desconchadas o escondiéndose tras los muebles. Sus autorretratos hablan de la desaparición, de la fragilidad y del cuerpo femenino como arquitectura.

  • El Espejo Casual (Vivian Maier): La niñera fotógrafa se buscaba constantemente en espejos de la calle, retrovisores o cristales. Era su forma de reafirmar su existencia en un mundo que la ignoraba.

3. La Técnica: Cómo hacerlo sin morir en el intento
  • El Temporizador / Mando: Olvida el brazo estirado. Usa trípode para componer como un director de cine.

  • El Foco: El gran problema. Usa un objeto (una escoba, una silla) para enfocar donde te vas a poner, bloquea el foco (MF) y luego ocupa tú ese lugar.

  • Fragmentación: No necesitas sacar tu cara. Tus manos, tus pies o tu nuca pueden contar más de ti que tu sonrisa falsa.

Conclusión: Empatiza con tu modelo

El ejercicio de esta semana es medicina pura. Solo cuando te sientes vulnerable frente a la lente, entiendes la responsabilidad que tienes cuando retratas a otros.

Gustavo Bravo (foto: Jeosm)

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