«A veces, el trabajo de años se resume en un título que encuentras casi por casualidad y que lo cambia todo»
Este jueves 21 de mayo de 2026 el fotógrafo, editor y profesor de fotografía Gustavo Bravo ha entrevistado a la jardinauta Izaskun Pérez, que hoy cierre un ciclo con la presentación de su primer fotolibro.
Han pasado varios años desde que Izaskun cruzó la puerta de Jardín Remoto para disfrutar del curso de iniciación a la fotografía y tras mucho trabajo, ahora publica su propio libro de fotografía, que es el quinto volumen de Jardín Remoto Books.
El proyecto no nació de golpe, sino que fue el resultado de fusionar distintos conceptos y tutorías a lo largo del tiempo.
La invasión del espacio: todo empezó con la idea de la caza furtiva, de cómo el ser humano invade el territorio animal. Quería captar esa sensación de tristeza y vulnerabilidad de la presa en lugar de centrarse en el miedo.
La búsqueda del nombre: al intentar unir esa animalidad interior con una crítica a las sociedades de control, necesitaba un título. Buscando en internet dio con «Non Lucidum», un término que evocaba una tristeza sin brillo y que encajaba perfectamente con la atmósfera que quería transmitir.
Construir la secuencia final del libro requirió un ejercicio de renuncia y mucha experimentación.
Soltar fotografías maravillosas: durante su presentación, Izaskun nos enseñó imágenes fantásticas que finalmente no entraron en la edición. En un fotolibro, si una imagen no suma al conjunto narrativo (como le pasó con unas formas de luz que se deformaban), tiene que quedarse fuera.
La experimentación material: para potenciar esa sensación de oscuridad y misterio, se dedicó a fotografiar humo, fuego e incluso retroiluminar radiografías en su terraza. Estos elementos ayudaron a cohesionar el diseño del libro y le dieron un carácter único.
Aunque el peso recae en las imágenes, el texto final del libro actúa como un ancla conceptual brutal. Habla de esa pérdida del brillo interior, del aislamiento y de un existencialismo oscuro provocado por las pantallas de nuestra sociedad. Las palabras consiguen que las fotografías de miradas cegadoras nos interroguen directamente, obligándonos a reflexionar sobre nuestra propia desconexión y sobre esa gran hambre interior que hemos dejado de alimentar.
El viaje de Izaskun hasta publicar Non Lucidum es la prueba definitiva de que los proyectos documentales requieren tiempo, paciencia y valentía para experimentar.
No importa si tienes que fotografiar humo en tu terraza o descartar tus fotos favoritas; lo esencial es mantener el pulso narrativo hasta que la idea tome forma física.
Tener este quinto volumen de la colección en las manos nos recuerda por qué merece la pena imprimir y materializar nuestro trabajo.
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