‘Escritas en Luz’: el viaje fotográfico hacia el alma de Bert Daelemans
- Texto: Sandra Remón
- Foto: Gustavo Bravo
La fotografía, en su esencia más pura, es un juego de contrastes donde la luz y la sombra dialogan para capturar el misterio de la existencia. Bajo esta premisa nace ‘Escritas en Luz’, un ensayo profundo y visual firmado por Bert Daelemans, arquitecto, jesuita y profesor en la Universidad Pontificia de Comillas. La obra se presenta como un recorrido íntimo que entrelaza el arte, la iconografía y la espiritualidad a través de los objetivos de los mejores fotógrafos del mundo. El libro propone un desafío reflexivo: enfrentarse a instantes cotidianos que, congelados en un destello de luz, revelan la belleza, el enigma y la verdad innegable del ser humano.
El misterio de lo cotidiano en blanco y negro
El hilo conductor de la obra son 32 fotografías en blanco y negro. Según explica el propio autor, la elección de la monocromía no busca restar profundidad, sino otorgar un toque universal y solemne a las escenas.
La mayoría de las personas retratadas no son figuras públicas, sino individuos anónimos capturados en actividades sencillas y, a menudo, desapercibidas.
Daelemans se apoya en una cita de la escritora Alice Munro para definir el espíritu del libro: «La vida de la gente es suficientemente interesante si tú consigues captarla tal cual es: monótona, sencilla, increíble, insondable». Es precisamente en esos pliegues de la existencia, aparentemente monótonos, donde el autor encuentra una humanidad desbordante.
Grandes maestros de la fotografía universal
Para tejer este ensayo visual, la obra reúne el talento y la sensibilidad de gigantes de la fotografía documental a nivel mundial, cuyas imágenes actúan como ventanas hacia lo más profundo de lo real. Entre los nombres que ilustran las páginas de Escritas en Luz destacan:
Elliot Erwitt (1928—2023)
Sebastião Salgado (1944—2025)
Cristina García Rodero (1949)
Larry Towell (1953)
Herbert List (1903—1975)
Gianni Berengo Gardin (1930)
Katy Gómez Catalina (1963)
La fotografía de portada, firmada por Larry Towell (Peregrina en la iglesia del Santo Sepulcro, año 2000), encapsula a la perfección el mensaje de Daelemans. En ella, un foco de luz ilumina a un ser humano fascinado ante una vela, reflejando una interioridad y una trascendencia que escapan a la primera mirada.