Claverg presenta su fotolibro ‘Disparatavus’ en las Jardín Remoto Talks
El fotógrafo Francisco Claver Grados alias Claverg (Alcántara, Cáceres, 1979) ha presentado este jueves 7 de mayo de 2026 el fotolibro ‘Disparatavus’ en las Jardín Remoto Talks.
El periodista, fotógrafo y profesor de fotografía Gustavo Bravo entrevista al autor extremeño en el Metaverso de la Fotografía para sumergir a la audiencia en esta obra fotográfica en torno a la fiesta y la locura de la tradición.
Bravo y Claverg analizan el fotolibro desde la idea, la toma fotográfica y la edición hasta el diseño para guiar a otros autores que se encuentran en el proceso de crear sus propios fotolibros.
Entrevista a Claverg en Jardín Remoto
El director de Jardín Remoto Gustavo Bravo ha entrevistado al Francisco Claver en el marco de las Talks del final de curso lectivo 2025-2026 en el que los jardinautas presentan sus proyectos fotográficos, algunos de los cuales tienen parecidos con la obra del autor entrevistado por haber sido el tema del último trimestre el realismo mágico.
La entrevista recorre la poética del caos en un viaje visual por los ritos de Extremadura.
A lo largo de esta videoentrevista ilustrada con las imágenes de ‘Disparatavus’, Claverg desentraña un fotolibro que rompe con el registro documental para sumergirse en la subjetividad de las fiestas populares y el latido de la tradición.
«A veces, para entender el caos de una fiesta tradicional, necesitamos una fotografía que invierta nuestro propio orden lógico»
Claverg se aleja de la fotografía de «postal» para proponer un ensayo íntimo sobre cómo los ritos transforman el paisaje y a quienes lo habitan.

El arte de la edición: «matar» a las fotos favoritas
Uno de los puntos más reveladores de la charla con Francisco Claver fue el proceso de «destilación» de la obra. Acompañado por su editor, Joaquín, el autor se enfrentó al difícil reto de la renuncia.
La poda narrativa: En la creación de un fotolibro, la calidad individual de una imagen no garantiza su permanencia. «Hay que aprender a despedirse de fotografías maravillosas si no sirven al propósito de la historia», confiesa Claver.
La paciencia frente a la urgencia: Citando el Verbolario de Rodrigo Cortés, se definió al fotógrafo como un artista impaciente por naturaleza. Sin embargo, Disparatavus es el resultado de una calma necesaria. El proyecto exigió volver una y otra vez a los mismos pueblos, convivir con sus gentes y dejar que el archivo reposara durante meses antes de encontrar su forma definitiva.






El libro como objeto: cuando la imagen dicta el movimiento
Lejos de ser un catálogo estático, el fotolibro Disparatavus nace con la vocación de ser un objeto dinámico. Claver nos propone un recorrido por las festividades del norte de Extremadura —una región que exploramos recientemente de la mano de nuestra compañera Marige—, pero lo hace bajo una premisa física: el lector no puede permanecer pasivo.
El diseño del libro obliga a girarlo, acercarlo o alejarlo, emulando el propio desorden de una fiesta patronal donde las jerarquías se diluyen. En sus páginas, los elementos cotidianos cobran una dimensión simbólica: una hoguera se transmuta en constelación y el vuelo de los pájaros cambia de rumbo a mitad del volumen. Es la representación visual de ese instante en el que la rutina se quiebra y el sonido del tambor marca un nuevo pulso vital.
El arte de la edición: «matar» a las fotos favoritas
Uno de los puntos más reveladores de la charla con Francisco Claver fue el proceso de «destilación» de la obra. Acompañado por su editor, Joaquín, el autor se enfrentó al difícil reto de la renuncia.
La poda narrativa
En la creación de un fotolibro, la calidad individual de una imagen no garantiza su permanencia. «Hay que aprender a despedirse de fotografías maravillosas si no sirven al propósito de la historia», confiesa Claver.
La paciencia frente a la urgencia
Citando el Verbolario de Rodrigo Cortés, se definió al fotógrafo como un artista impaciente por naturaleza. Sin embargo, Disparatavus es el resultado de una calma necesaria. El proyecto exigió volver una y otra vez a los mismos pueblos, convivir con sus gentes y dejar que el archivo reposara durante meses antes de encontrar su forma definitiva.






