«Hay libros que no te enseñan a configurar la cámara, pero que transforman por completo tu manera de mirar.»
Soy el fotógrafo Gustavo Bravo. Hoy os hablo desde un rincón muy especial: el ayuntamiento de Cabezas del Villar (Ávila), que amablemente nos ha cedido su sala de juntas. Como la conexión rural no nos permite grandes alardes visuales ni pases de diapositivas pesados, hoy no vamos a ver fotografías; hoy vamos a hablar de filosofía.
Concretamente, vamos a sumergirnos en un libro que llevaba tiempo queriendo traer: El zen en el arte del tiro con arco, de Eugen Herrigel. Un texto que, aunque a priori parece no tener nada que ver con nuestro oficio, fue el libro de cabecera de uno de los maestros indiscutibles de la historia visual: Henri Cartier-Bresson.
Descubrí este título leyendo una entrevista a Cartier-Bresson. Él no dudaba en señalarlo como su obra favorita y su mayor fuente de inspiración constante.
La revelación oriental: La filosofía Zen no es una religión dogmática; es una forma de relacionarse con el entorno. Para Bresson, atrapar «el momento decisivo» no era un mero acto mecánico o de suerte, sino un estado de alerta y alineación absoluta, exactamente igual que la concentración que requiere un arquero antes de soltar la cuerda.
El acto instintivo: El libro nos enseña que el disparo perfecto ocurre cuando el arquero deja de «intentar» disparar. En la calle, la fotografía funciona igual: cuando la técnica está tan interiorizada que desaparece, la cámara se convierte en una extensión de tu ojo y el clic sucede de forma natural.
A lo largo de la sesión hemos repasado algunas de las citas más impactantes del libro, analizando la relación entre el autor y su maestro de arco.
Desaprender para aprender: Para poder absorber esta filosofía, primero debemos vaciar nuestra mente de los prejuicios occidentales y de nuestra obsesión por el «resultado». El verdadero aprendizaje está en el proceso, en la repetición y en la paciencia.
La humildad del aprendiz: Leyendo estos pasajes, uno se identifica profundamente con el papel del alumno. En la fotografía, al igual que en la vida, siempre estamos aprendiendo a mirar. No hay atajos para dominar la herramienta; solo existe el camino de la práctica consciente.
Acercarse a este libro nos invita a ser más reflexivos y a prestar una atención genuina a lo que nos rodea. Aplicar el Zen a la fotografía significa soltar la ansiedad por conseguir «la gran foto» y empezar a disfrutar del simple acto de observar la luz, el espacio y las personas.
El zen en el arte del tiro con arco no es un manual técnico, es una brújula vital. Nos recuerda que la prisa y la ambición desmedida son los peores enemigos de la creación. Cuando caminamos por la calle con la cámara, nuestro objetivo no debería ser «cazar» imágenes, sino fluir con el entorno hasta que la fotografía, como la flecha bien tensada, se dispare por sí sola. Si alguna vez te sientes bloqueado o desconectado de tu mirada, las páginas de este pequeño ensayo te devolverán la perspectiva.
La técnica fotográfica se puede enseñar en una tarde, pero educar la mirada, la paciencia y el instinto requiere tiempo y un buen método. Aprende a construir tu visión narrativa paso a paso y da sentido a tus fotografías. 👉 [Ver Curso de Fotografía Documental]
Haz clic en mi nombre, escribe lo que necesitas y te digo algo lo antes posible