«Cuando un tema ha sido fotografiado un millón de veces, tu única salida como autor es dejar de fotografiar el tema y empezar a fotografiar tu visión de él.»
Soy Gustavo Bravo, y para cerrar la semana con una nota alta (antes de descansar un poco el lunes con los paisajes de Isabel), vamos a sumergirnos en uno de los trabajos más icónicos de la fotografía española: Los Sanfermines de Ramón Masats (publicado originalmente a principios de los años 60). Este libro es una clase maestra, no solo por cómo están hechas las fotografías individuales, sino por cómo se agrupan en las páginas.
San Fermín es, probablemente, una de las fiestas con más clichés visuales del planeta. Toros, sangre, vino y multitudes corriendo.
La Ironía de Masats: Lo que hace grande a Ramón Masats es su capacidad para evitar el folclore rancio. Su mirada es a menudo irónica, fijándose en los márgenes, en los contrastes sociales, en los curas, en los descansos de la fiesta y en la geometría de las calles, más que en la simple acción del encierro.
Durante la sesión, analizamos detalladamente el formato físico del libro y su diseño.
El Lenguaje de la Revista: Este fotolibro respira la estética de las grandes revistas ilustradas del siglo XX (como Life). La maquetación intenta optimizar el espacio: vemos fotografías a sangre, fotos que saltan la doble página y agrupaciones que marcan un ritmo vertiginoso, imitando el propio caos y la velocidad de la fiesta.
Del Catálogo a la Historia: Vemos cómo existe una narrativa potente tanto en las imágenes de forma individual como en la propia estructura del catálogo. Las dobles páginas no son casuales; hay un diálogo constante de direcciones, miradas y masas de blanco y negro que arrastran al espectador desde el chupinazo hasta el final de la celebración.
Este libro no solo es arte; hoy en día es un documento antropológico incalculable de una España que ya no existe. Pero la grandeza de Masats reside en que documentó su época utilizando un lenguaje visual radicalmente moderno, geométrico y arriesgado.
Enfrentarse a un proyecto sobre una tradición local suele darnos vértigo por miedo a caer en lo «típico». Ramón Masats nos enseñó que la solución no es evitar los eventos populares, sino cambiar el punto de vista. Si despojamos a nuestras fotos de los prejuicios y aplicamos una composición rigurosa y un diseño editorial inteligente, cualquier fiesta de pueblo puede convertirse en alta fotografía contemporánea.
Aprender a mirar más allá de lo evidente es el secreto de los grandes autores. Si quieres afilar tu mirada y construir reportajes que rompan moldes, acompáñame en las clases de lenguaje visual. 👉 [Ver Curso de Lenguaje Visual]
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