«A veces el mejor tema para un proyecto no está al otro lado del mundo, sino en el salón de tu casa o en las fiestas de tu pueblo.»
Soy Gustavo, y en la sesión de hoy iniciamos un nuevo ciclo para abordar una de las dudas que más os inquietan: ¿De qué hago mis fotos?
Buscar temas para hacer proyectos personales puede ser frustrante. Hoy vamos a ver cómo podemos captar vuestra ilusión utilizando el lenguaje de la fotografía contemporánea sobre temas culturales, sociales y tradicionales que tenemos muy cerca.
A menudo buscamos grandes hazañas para documentar, pero olvidamos nuestro propio terreno.
El diario de vida: Para mí, la fotografía me obliga constantemente a repensar mi propia vida y mi realidad. Llevar un diario visual te ayuda a recordar los días a través de las fotos que haces.
Romper fronteras: Antes solía separar la fotografía «artística» de las fotos familiares. Hoy en día, todos mis mundos se entremezclan. Documentar a tu propia familia o tu entorno íntimo es una de las mayores fuentes de proyectos fotográficos sinceros y potentes que existen.
Cuando abordamos un tema tradicional (como los carnavales o la Semana Santa), el mayor peligro es quedarse en la superficie. Si fotografías un carnaval intentando captarlo todo, el resultado suele ser obvio y genérico.
El ejercicio del color: Para evitar la obviedad, impón restricciones. Durante los recientes carnavales, me propuse el reto de centrarme en el color. Me tocaron el rosa y el morado.
Princesas por un día: Al tener que buscar obsesivamente esos tonos, mi cerebro dejó de ver «el carnaval» y empezó a detectar un patrón: el concepto de la infancia y las «princesas por un día». Esa pequeña restricción cromática elevó un tema trillado a un proyecto específico, con una narrativa acotada y muy personal.
Como decía mi profesor de guitarra: «la inspiración te pilla trabajando». No puedes esperar sentado en el sofá a que aparezca la «gran idea» para tu fotolibro. Tienes que salir, salsear, equivocarte, limitar tus variables (disparar solo de cerca, enfocar al fondo, limitarte a un color) y dejar que el tema te encuentre a ti mientras aprietas el disparador.
Encontrar un tema fotográfico no es aplicar una fórmula matemática; es aprender a mirar tu propio mundo con curiosidad. Ya sea documentando las tradiciones de tu pueblo, los rincones de tu casa o un simple color entre la multitud, el mejor proyecto es aquel que nace de tu propia inquietud. No busques temas extraordinarios, busca mirar de forma extraordinaria los temas comunes.
A veces estamos tan inmersos en nuestras propias imágenes que no vemos el hilo conductor que las une. Si necesitas ayuda para encontrar el tema que se esconde en tu archivo, acompáñanos en nuestras sesiones de análisis. 👉 [Ver Curso de Proyecto Fotográfico]
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