«Un retrato puede ser una estatua o puede ser un terremoto. Tú eliges.»
Hoy salimos de la rigidez del estudio para analizar la obra de una de las fotógrafas españolas más potentes y, a mi juicio, peor editadas en el mundo editorial: Isabel Muñoz. Isabel no fotografía personas, fotografía cuerpos. Y el cuerpo tiene un lenguaje que va más allá de la cara. En esta clase aprendemos a inyectar adrenalina en nuestros retratos.
Antes de correr, hay que saber estar quieto. Diferenciamos dos lenguajes corporales:
El Retrato Rígido (La Solemnidad):
Características: Simetría, frontalidad, líneas verticales y horizontales. El sujeto mira a cámara sin tensión muscular.
Qué transmite: Eternidad, calma, estatus. Es la foto de los reyes o de los monjes. Es una columna griega.
Referentes: Los retratos de Rineke Dijkstra o los tipos sociales de August Sander.
El Retrato Dinámico (La Tensión):
Características: Asimetría, torsión, líneas diagonales. El cuerpo está en pleno esfuerzo (un bailarín en el aire, un luchador tensando un músculo).
Qué transmite: Energía, vida, sexualidad, lucha. El tiempo no se detiene, explota.
La reina: Isabel Muñoz.
Isabel ha viajado por todo el mundo buscando «tribus» que usan su cuerpo como herramienta: bailarines de tango, luchadores de lucha turca, monjes shaolin, maras salvadoreñas.
El Fragmento: A menudo corta la cabeza o los pies. Se centra en un torso sudoroso o en unas manos entrelazadas. Nos enseña que un fragmento puede tener más fuerza que el todo.
La Textura: Isabel es famosa por sus Platinotipias (una técnica de impresión antigua y noble). Sus fotos tienen una textura táctil; casi puedes tocar la piel, el barro o el tatuaje.
¿Cómo aplicamos esto nosotros?
No pidas a tu modelo que «se ponga ahí y sonría».
Pídele que salte, que gire, que se canse. Busca el momento en que el músculo se tensa y la ropa vuela.
La Diagonal: Si inclinas la cámara o buscas una extremidad estirada, rompes la aburrida línea del horizonte y creas tensión visual.
El reto de esta semana es claro: busca a alguien y hazle un retrato que no sea un busto parlante. Busca la acción. Que tu foto sude.
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