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Fotografía Nocturna: Domina la luz (y la falta de ella) en todas sus disciplinas

¿Guardas la cámara cuando se pone el sol? Entonces te estás perdiendo la mitad de la fotografía.

Existe un mito muy extendido: «para hacer fotos de noche hace falta un equipo de la NASA y un trípode de hormigón». Nada más lejos de la realidad. La noche no es una barrera, es simplemente un lienzo diferente que requiere que cambies el chip técnico y mental.

En esta primera ponencia del Ciclo de Fotografía Nocturna, no nos vamos a quedar en la teoría básica. Vamos a destripar todas las disciplinas que se abren ante ti cuando cae la luz, porque no es lo mismo cazar estrellas en el desierto que cazar miradas en la Gran Vía.

1. El mito del ISO y el ruido

Lo primero que debemos matar es el miedo. Muchos alumnos de Jardín Remoto llegan aterrorizados por subir el ISO. En la fotografía nocturna, especialmente la urbana y callejera, el ruido es mejor que la trepidación. Una foto con grano es estética; una foto movida (sin querer) es basura. Aprenderemos a encontrar el equilibrio.

2. Dime qué noche buscas y te diré qué técnica necesitas

No existe «una» fotografía nocturna. Existen mundos opuestos que requieren herramientas opuestas:

  • Paisaje y Astrofotografía: Aquí el trípode es tu dios. Buscamos la máxima calidad, ISOs bajos y tiempos de exposición eternos para captar lo que el ojo no ve (Vía Láctea, trazas de estrellas).

  • Street Nocturno (A pulso): Aquí mandan la apertura y el ISO alto. Olvida el trípode, busca la luz de los escaparates, las farolas y el movimiento de la ciudad. La imperfección es parte del lenguaje.

  • Retrato y Lightpainting: Donde tú eres quien controla la luz. Ya sea pintando con linternas o usando flashes para congelar sujetos en entornos oscuros.

3. Las herramientas del jardinauta nocturno

Durante la clase, repasamos el «kit de supervivencia» que va más allá de la cámara:

  • Apps imprescindibles: Como PhotoPills para planificar dónde caerá la luna o la Vía Láctea, o Project Indigo.

  • Filtros: El uso de filtros de difusión (tipo Mist) para crear atmósferas oníricas con las luces artificiales, o los filtros anticontaminación lumínica (Hoya, NISI).

Conclusión: La noche se hizo para mirar

La fotografía nocturna es la prueba de fuego de cualquier autor. Te obliga a conocer tu cámara a ciegas (literalmente) y a entender la luz de una forma mucho más íntima. Dale al play, coge tu cámara y prepárate, porque después de este vídeo, desearás que anochezca antes.

Gustavo Bravo (foto: Jeosm)

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Enlaces imprescindibles

Vídeos del ciclo

Collage fotografía nocturna: Casa de Todd Hido, neones de Liam Wong y retrato flash de Sofía Ayarzagoitia
Portada del fotolibro Lune Rouge de Dolorès Marat con una imagen nocturna y misteriosa de tonos cálidos
Portada del fotolibro Paradiso de Lorenzo Castore con una imagen texturizada de cuerpos en movimiento en La Habana
Portada del fotolibro Los unos y los otros de Alisa Resnik con un retrato femenino en penumbra de tonos verdosos
Portada del fotolibro Every night temo ser la dinner de Sofía Ayarzagoitia con tipografía manual sobre fondo de color

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