«Tu cámara no sabe si estás fotografiando nieve o carbón. Para ella, todo es gris.»
La exposición es el pilar de la fotografía, pero muchos alumnos siguen confiando ciegamente en lo que dice la aguja del visor. En esta clase desmontamos el mito del fotómetro infalible y aprendemos a medir la luz «a la antigua», usando la lógica y nuestro propio cuerpo.
Empezamos con la base: los fotómetros de luz reflejada (los que tienen las cámaras) están calibrados para convertir todo lo que ven en un Gris Medio (18%).
El Problema:
Si fotografías un paisaje nevado, la cámara pensará «tanta luz no puede ser real» y subexpondrá para hacerlo gris. Resultado: Nieve sucia.
Si fotografías un gato negro en la sombra, la cámara sobreexpondrá para hacerlo gris. Resultado: Negro lavado.
La Solución: Compensación de Exposición. Tú tienes que ser más listo que la cámara y decirle «+1» o «-1» según la escena.
Aquí está la clave para entender por qué fallamos.
Luz Reflejada: La que rebota en el sujeto y entra en la cámara. Depende del color del objeto (no rebota igual en una camisa blanca que en una negra). Es engañosa.
Luz Incidente: La que cae sobre el sujeto (el Sol). Es constante y real. Se mide con fotómetros de mano (la «bola blanca»), pero como no solemos llevar uno, usamos trucos.
¿No tienes fotómetro de mano? Tienes tu mano.
La piel humana (caucásica media) refleja la luz de forma constante, un paso por encima del Gris Medio (Zona VI).
El Método: Pon tu mano bajo la misma luz que tu sujeto, mide la luz en tu palma con la cámara (llenando el encuadre) y abre un paso (+1 EV). Esa configuración será la perfecta para la cara de tu modelo, lleve la ropa que lleve.
Para los fotógrafos de calle rápidos, mirar el fotómetro es perder la foto. Recuperamos la regla de oro:
En un día soleado, si pones f/16, la velocidad de obturación es la inversa de tu ISO (ej: ISO 100 -> 1/125s).
A partir de ahí, solo tienes que memorizar las variaciones (nublado f/8, sombra f/5.6…). Esto te permite configurar la cámara antes de llevártela al ojo.
En la fotografía de calle moderna, con rangos dinámicos altos, a menudo queremos sombras profundas y colores saturados.
La Técnica: Mide la luz en la zona más brillante donde quieras detalle (derecheo) y bloquea la exposición. Dejarás las sombras negras (empastadas), creando ese dramatismo visual típico de Alex Webb o Harry Gruyaert.
El objetivo final es que llegues a una escena y sepas, por intuición, si es un f/8 o un f/11. El fotómetro debe ser una herramienta de confirmación, no de decisión.
La técnica debe ser automática para que puedas centrarte en la composición. En nuestros cursos te enseñamos a dominar la luz para que la cámara haga lo que tú quieres, no lo que ella quiere. 👉 [Ver Curso de Técnica Fotográfica]
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