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Cómo coser, grapar y refilar un fotolibro o fanzine de un solo cuadernillo

«Coser tu propio fotolibro es el último acto de amor hacia tus fotografías antes de dejarlas volar.»

Soy el fotógrafo Gustavo Bravo y hoy llegamos al paso definitivo de nuestro Laboratorio Digital sobre narrativas impresas. Si en sesiones anteriores aprendimos a maquetar y exportar nuestros pliegos, hoy vamos a mancharnos las manos para convertir ese montón de hojas sueltas en un fotolibro con todas las de la ley, sin salir de casa.

1. El plegado (el secreto de un lomo perfecto)

El mayor error al montar un cuadernillo es intentar doblar todas las hojas impresas al mismo tiempo a la fuerza.

  • hoja por hoja: para que la publicación quede plana y prolija, debemos utilizar una plegadera (o en su defecto, una espátula de bambú) e ir marcando el doblez página a página antes de insertarlas unas dentro de otras.

  • orden y precisión: a medida que introducimos las páginas, debemos asegurarnos de que coinciden perfectamente en las esquinas, evitando que la maqueta gane un grosor innecesario en el centro.

2. El cosido manual (perforación y aguja curva)

Aunque el grapado es una opción rápida, el cosido aporta una estética y una resistencia insuperables a nuestros proyectos de autor.

  • el hilo encerado: utilizaremos un hilo específico con recubrimiento de cera (el mismo que se usa para el cuero). Este material desliza mucho mejor y evita que el papel se rasgue por la fricción.

  • la técnica: tras hacer los agujeros precisos con un punzón, nos ayudaremos de una aguja curva de encuadernación. Explicamos cómo realizar un cosido clásico de tres o cinco puntas, recordando que el nudo siempre quedará en el lado desde donde introduzcamos la aguja por primera vez.

3. El refilado (el corte final)

Al apilar hojas dobladas, las páginas centrales siempre van a sobresalir por el lateral, creando un borde irregular en forma de pico.

  • igualar los márgenes: el refilado consiste en cortar ese exceso de papel para que los bordes de nuestro fanzine queden totalmente lisos y alineados con la portada.

  • la herramienta de corte: lo ideal es utilizar una guillotina, pero en casa podemos lograr un buen resultado utilizando un cúter muy afilado y una regla de corte con guía metálica. El secreto es no intentar cortar todo el grosor de una pasada, sino dar varias pasadas suaves hasta atravesar todo el cuadernillo.

Conclusión: El valor de lo artesanal

Hacer un cuadernillo a mano nos enseña a valorar el soporte físico y nos ayuda a entender cómo interactúa el papel con nuestras imágenes. Ya sea que decidas grapar de forma rápida o coser con hilo encerado, la creación de tu propia maqueta es un ensayo vital antes de llevar cualquier proyecto serio a la imprenta. No tengáis miedo a equivocaros, perforad, cortad y disfrutad del proceso de construir vuestra propia obra.

Gustavo Bravo (foto: Jeosm)

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