«La artesanía busca la perfección. El arte busca la expresión.»
En esta ponencia teórica, nos sumergimos en el ensayo Modos de Ver del filósofo John Berger para entender por qué hacemos los retratos que hacemos. A menudo confundimos Arte con Artesanía, y la diferencia es crucial:
Artesanía: Es el dominio técnico. Busca que la foto salga perfecta, nítida y bien iluminada.
Arte: Busca la expresión, a veces incluso a costa de la perfección técnica.
Berger explica que, entre el año 1500 y 1900, la pintura al óleo sirvió para que las clases dominantes demostraran lo que tenían.
El cuadro como caja fuerte: Obras como Los Tesoros de Paston o Los Embajadores de Holbein no solo mostraban destreza artística, sino un inventario de posesiones (objetos de lujo, tierras, esclavos).
La herencia fotográfica: Hoy, la fotografía en redes sociales cumple la misma función. Hacemos fotos para decir «mira dónde estoy» o «mira lo que tengo».
Un dato fascinante que analizamos es el clasismo en el gesto.
En la pintura tradicional, los ricos no sonríen. Mantienen una distancia solemne.
¿Quién sonríe? Los pobres, los borrachos o los vendedores ambulantes (como en los cuadros de Frans Hals) que necesitan enseñar los dientes para agradar y vender su producto.
Comparamos dos autorretratos de Rembrandt para ver la evolución del artista:
El Joven (Saskia): Posa disfrazado, presumiendo de su suerte y riqueza (Artesanía/Estatus).
El Viejo: Se pinta a sí mismo sin adornos, cuestionando la propia existencia. Ha abandonado la vanidad para encontrar la expresión pura (Arte).
Si hay un fotógrafo actual que recoge esta herencia pictórica pero le da la vuelta, es Pierre Gonnord.
Gonnord usa la estética solemne del óleo (fondo negro, luz caravaggiesca) para retratar a marginados, gitanos o mineros.
Les devuelve la dignidad que la pintura clásica reservaba solo a reyes y nobles.
Cerramos la clase con un caso real: mi sesión con el Padre Ángel en la Iglesia de San Vicente.
El Reto: Tenía escasos minutos antes de una entrevista y luz muy baja.
La Técnica: Usé un flash para destacar su figura pero manteniendo la atmósfera de penumbra de la iglesia (trabajando a ISO alto y velocidades bajas).
El Resultado: Tres fotos en dos minutos.
La Editorial: Sentado en el banco (la foto pactada).
La Mística: Caminando con una luz cenital que parece un halo divino.
El Primer Plano: Un retrato clásico con luz lateral improvisada.
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