«El problema del teleobjetivo no es la lente, es la distancia. No lo uses para esconderte, úsalo para mirar distinto.»
Solemos decir que el teleobjetivo vuelve al fotógrafo «comodón» porque le evita acercarse. Pero cuando se usa con maestría, la focal larga permite comprimir planos, aislar sujetos y generar atmósferas densas que un angular jamás conseguiría. En esta sesión analizamos 6 fotolibros que demuestran que el «zoom» también es una herramienta de autor.
Anderson viaja a ciudades chinas (Shenzhen, Shanghái) y usa el teleobjetivo para captar rostros iluminados por la luz de los neones y las pantallas.
La Atmósfera: Al aislar las caras, elimina el contexto urbano. No vemos la ciudad, pero la «sentimos» a través de los reflejos y los colores.
El Mensaje: Retrata una sociedad hipertecnológica donde los jóvenes emigrantes buscan un futuro que parece una mezcla de esperanza y alienación. Son rostros bellos pero inquietantes, como un Blade Runner documental.
Viajamos a la Italia de los 60/70. Fontana fue un pionero en usar el teleobjetivo para convertir el paisaje en geometría pura.
El Recorte: Al cerrar el encuadre, elimina la profundidad y aplana la imagen. Un campo de cultivo y el cielo se convierten en dos franjas de color.
El Color: Usaba diapositivas (probablemente Fuji) para saturar los colores, creando imágenes que parecen pinturas abstractas o cuadros de Rothko, rompiendo con el realismo de la época.
Un trabajo fascinante hecho en Barcelona, entre la cárcel Modelo y un bar cercano.
La Mirada del Espía: Salvi usa el teleobjetivo desde dos posiciones: escondido en un coche a pie de calle o desde una azotea en picado.
Narrativa de Cine Negro: Al comprimir los planos, conecta visualmente a los personajes del bar con la cárcel, creando una trama de sospechas, maletines y miradas aviesas. Parece una película de detectives de los 80.
Aquí el teleobjetivo se usa como arma. Monzón fotografía a conductores en Madrid parados en semáforos de noche.
El Coche como Refugio: Nos sentimos seguros y privados dentro de nuestro coche, pero Monzón rompe esa burbuja con un flashazo brutal y una lente larga.
El Animal Cazado: Vemos a la gente hurgándose la nariz, discutiendo o en momentos íntimos. Al iluminar la oscuridad, el fotógrafo actúa como un depredador y el conductor se convierte en la presa deslumbrada.
Un trabajo meta-fotográfico realizado en el Museo del Louvre.
La Capa sobre Capa: Antonio fotografía a los turistas que fotografían la Mona Lisa.
El Enfoque Selectivo: Gracias al teleobjetivo, desenfoca el fondo (la obra de arte real) y pone el foco en la pantalla del móvil del turista. Nos dice que ya no miramos el arte, miramos la reproducción del arte.
Cerramos con un clásico moderno. Turpin fotografía a los pasajeros de los autobuses de Londres en invierno desde una plataforma elevada.
El Lienzo: Los cristales empañados por el frío actúan como un filtro pictórico que suaviza los rasgos y convierte a los viajeros en figuras casi religiosas o cuadros clásicos.
La Técnica: Usa un 300mm para «robar» esos momentos de introspección sin invadir el espacio, capturando la soledad melancólica del viaje de vuelta a casa.
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