«No tengo una filosofía, tengo una cámara. Miro lo que otros ignoran.»
En el año de su centenario, dedicamos esta clase a Saul Leiter, un autor que pasó desapercibido durante décadas y que hoy es venerado como el padre de la fotografía callejera en color. Hijo de un rabino y destinado a ser un erudito del Talmud, Leiter lo dejó todo por la pintura y la cámara. Y esa decisión cambió la historia visual de Nueva York.
Leiter nunca dejó de pensar como un pintor (admiraba a Bonnard y Vuillard).
El Color como herejía: En los años 50, el color era para la publicidad («vulgar»), mientras que el arte serio era en blanco y negro (como su amigo Eugene Smith). Leiter rompió esa regla, usando películas caducadas para conseguir tonos pasteles y oníricos.
La Mancha: Como explicamos en el vídeo, cuando Leiter fotografiaba un paraguas rojo, no veía un objeto; veía una mancha de color que equilibraba la composición.
A diferencia de los fotógrafos de calle que usan angular (28mm o 35mm) para meterse en la escena, Leiter usaba teleobjetivos (90mm, 150mm).
Aplanar el mundo: El teleobjetivo comprime la perspectiva, eliminando la profundidad. Esto convertía la calle en un plano bidimensional, casi un collage.
La Verticalidad: Gran parte de su obra es vertical (influencia de su trabajo en revistas de moda como Harper’s Bazaar), lo que refuerza esa sensación de recorte y fragmentación.
Mientras Cartier-Bresson buscaba el clímax de la acción, Leiter buscaba lo contrario.
El Obstáculo: Le encantaba fotografiar a través de cristales empañados, toldos, espaldas o rejas. Nos obliga a mirar a través de algo, convirtiendo la ciudad en un laberinto de reflejos y texturas.
La Belleza de lo Insignificante: No buscaba grandes eventos, sino momentos mínimos: un zapato en la nieve, un vaho en la ventana. Como él decía: «Creo que hay cosas que suceden y nadie ve, y esas son las que me interesan».
No podemos entender a Leiter sin Soames Bantry, su pareja y musa.
Sus retratos de ella son íntimos, frágiles y a menudo borrosos. Reflejan una vida alejada de la ambición y el éxito comercial, centrada en el disfrute puro de la creación.
Leiter nos enseña que no hace falta viajar lejos ni tener la mejor cámara. Su obra maestra (Early Color) se hizo en las pocas manzanas alrededor de su apartamento en el East Village. Solo hace falta limpiar la mirada (o empañarla a propósito).
A veces mostramos demasiado. En nuestros cursos de Lenguaje Visual aprendemos de maestros como Leiter a usar el color y la abstracción para sugerir en lugar de describir. 👉 [Ver Curso de Composición y Lenguaje Visual]
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