La luz que nos separa y nos une: una mirada a la intimidad ajena
Tras años adentrándose en la naturaleza más salvaje y oscura con obras como Sequester o The Living Mountain, Awoiska van der Molen regresa a la civilización, pero lo hace manteniendo esa distancia psicológica que define su obra. En este vídeo de la Biblioteca Remota, exploramos su trabajo más reciente: The Humanness of Our Lonely Selves (2024).
El misterio de las ventanas japonesas Lejos de la naturaleza virgen, Awoiska viajó a las islas del sur de Japón, donde las casas se construyen con materiales ligeros debido al clima. Allí, caminando en la oscuridad de la noche, se sintió atraída por las ventanas iluminadas. No vemos a las personas, pero sentimos su presencia a través de la luz, el zumbido de los aires acondicionados y el silencio de las calles.
Una barrera protectora Este fotolibro plantea la ventana como una pantalla, un límite físico y emocional. Las fotografías en blanco y negro, con esa densidad característica de su revelado analógico, nos colocan en la posición del voyeur que anhela conectar con el calor del hogar ajeno, pero que al mismo tiempo encuentra consuelo en la distancia y el anonimato. Es una reflexión visual sobre la soledad existencial y la necesidad humana de refugio.
El diseño del libro, a cargo de Hans Gremmen, utiliza un formato leporello (acordeón) que refuerza esa sensación de caminar, detenerse y observar, convirtiendo la experiencia de lectura en un tránsito silencioso por la noche japonesa.
Autora: Awoiska van der Molen
Editorial: Fw:Books
Diseño: Hans Gremmen
Año: 2024
Páginas: 56 páginas + inserto de 16 páginas
Dimensiones: 22 x 28 cm
Formato: Leporello (acordeón) con tapa dura
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