«Es difícil sacar algo profundo de lo que a todas luces es un paseo«
Hemos comenzado la primera de las tres sesiones dedicadas a analizar los proyectos presentados al IV Certamen Fotográfico de Jardín Remoto, que este año giraba en torno a los viajes. En esta ocasión, nos acompaña Ana Sampedro, ganadora de la edición anterior, quien asume el difícil reto de evaluar y descartar propuestas. En esta primera criba, hemos revisado cinco trabajos en orden alfabético inverso para entender qué les ha faltado para pasar a la siguiente fase y cómo podrían mejorar su narrativa visual.
Los dos primeros proyectos analizados, aunque ricos en color y estética, adolecen de una falta de unidad.
«Nocturno con Leiter» es un intento de replicar la atmósfera del célebre fotógrafo, pero peca de quedarse en la anécdota visual. Ana señaló que el texto se limitaba a describir las fotos sin aportar un concepto mayor, mientras que yo apunté que imitar el romanticismo neoyorquino de los cincuenta hoy en día es tremendamente complejo.
«Menudo Viaje» propone un título ingenioso con doble sentido, retratando la infancia y los juegos de verano. Sin embargo, al abrir el proyecto en Lightroom, descubrimos una amalgama de imágenes inconexas: macros de piel mezclados con contraluces y retratos que rompen la ambigüedad que sí lograban las texturas más abstractas.
El tercer trabajo es un claro ejemplo de lo que ocurre cuando la ambición conceptual no se refleja en la selección fotográfica.
El autor o autora intentó abordar el ciclo de la vida, los cuatro elementos y «La Odisea» en apenas 24 fotos. Como bien apuntó Ana, la «mutua contemplación» que prometía el texto era invisible en unas imágenes donde los sujetos ni siquiera miraban a cámara.
Desde mi punto de vista, el error radica en usar el texto para sujetar lo que aún no cuentas con tus fotos. La solución pasa por ser despiadados en la edición, eliminando las imágenes puramente decorativas para construir un universo verdaderamente poético.
Los dos últimos trabajos nos llevan a eventos muy concretos: la Semana Santa en Cáceres y las ferias andaluzas.
«Cromatismo Sagrado» destaca por su explosión de color en un tema habitualmente tratado en blanco y negro, pero se queda en la superficie. Para despuntar, hay que olvidar el evento y centrarse en lo formal y en la ambigüedad.
«Cuando la tradición te encuentra» repite el mismo patrón. Son fotografías espectaculares, pero carecen del elemento autorreferencial que exigen los proyectos ganadores. No basta con documentar una tradición; hay que mojarse y explicar visualmente qué opina el autor sobre lo que está fotografiando.
Si algo nos ha enseñado esta primera sesión de análisis es que no podemos editar un trabajo bajo la influencia de la emoción del disparo. La edición debe ser un proceso frío y racional, en el que nos demos cuenta de que a veces una fotografía hermosa le hace un flaco favor al conjunto si no comparte la misma lógica fotográfica. Hay que probar a imprimir, cambiar tamaños y no dudar en pedir ayuda externa para lograr construir un proyecto verdaderamente trascendental.
Aprender a descartar tus fotos favoritas es el paso más difícil, pero el más necesario para crear un ensayo visual coherente. Acompáñanos y descubre cómo editar tu trabajo con intención y profundidad. 👉 [ver curso de fotografía documental]
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